viernes, 28 de noviembre de 2014

Nacional de nuevo a una final continental

El gol de Luis Carlos Ruiz que selló la serie de penaltis acabó con 12 años de desilusiones, de lágrimas y angustias en los torneos internacionales para los hinchas verdes. Nacional volvió a una final de un certamen de esa categoría y sus jugadores lo hicieron, como se dice popularmente, “como todos unos varones”.
Los futbolistas verdes terminaron embarrados, sin piernas, dejaron todo en la cancha y las energías positivas de sus millones de hinchas en el mundo y los que se atrevieron a viajar hasta el Morumbí fueron las que evitaron que Sao Paulo anotara un segundo gol y estrellara dos pelotas en los palos, cuando ya Nacional perdía 1-0 tras la anotación de Ganso, a los 53 minutos.

“La gloria es para Dios”, dijo Franco Armani al final del encuentro. Y es que para llegar a instancias como estas se necesita también de esa Providencia Divina. Esa a la que el técnico Juan Carlos Osorio le pidió previo al encuentro.

“Quisiéramos compartirle este logro deportivo a todo el país. Pero ese Ser Divino proveerá”, fueron sus palabras minutos antes de que comenzara el duelo.

“Si llegamos a la final es por méritos, hemos jugado bien, mal y regular, pero siempre hemos puesto el pecho”, aseguró Álex Mejía.

Y tiene razón, porque al verde le tocó ponerle el pecho a un Sao Paulo que no le sirvió ni el computador para ver cómo cobraban los futbolistas verdes, ni los 50.000 mil hinchas que los alentaron en las tribunas, ni la experiencia de Rogeiro Ceni, ni los amagues de Ganso ni la velocidad de Kaká. Nacional hizo frente a todas estas circunstancias y salió vencedor.

El conjunto antioqueño hizo valer el gol conseguido en casa, precisamente también por Ruiz.

En los penaltis anotaron, Bocanegra, Valencia, Cardona y Ruiz. Sao Paulo desperdició uno y Armani tapó otro para que la serie concluyera 4-1, a favor del verde.

Fue una noche inolvidable como la del 75’ cuando Nacional fue el primer club colombiano en ganar en Brasil o como la de la Copa Libertadores del 89, cuando Higuita se cansó de atajar balones al Olimpia para consagrar al equipo verde como el primer campeón colombiano de ese evento o como todas las jornadas que le dieron cada una de sus 14 estrellas en Colombia.



Atrás quedó un grande como Sao Paulo, porque el que lo venció fue otro todavía más grande. Nacional sigue haciendo historia y hoy se definirá entre River Plate y Boca Junior con qué equipo disputará un nuevo título internacional.

Así, la deuda de Osorio está cerca de saldarse.

Nota: El Colombiano